
Le doy un nueve y medio a este recopilatorio de Nacho Vegas, que recoge una amplia muestra de los discos que ha publicado desde que dejó Manta Ray hasta su reciente "Verano Fatal" con Christina Rosenvinge, pasando por 4 LP´s en solitario y "El tiempo de las Cerezas" con Enrique Bunbury.
Este Vegas es un tipo con estilo, algunos dirán que un perdedor con clase, un yonki culto, o lo que sea, pero un autor con mayúsculas, un escritor coherente, aún con esa voz que, si bien no es poderosa en ciertos momentos, no desentona con su música y con sus letras. Y son las letras el punto fuerte de Nacho Vegas, un músico "leído y escribido" con mucha vida que contar y con un punto de vista un tanto pasado de vueltas: "¿No veis que yo le rezo a un Dios que me prometió que cuando esto acabe no habrá nada más?". Todas sus letras ofrecen bien historias interesantes o bien puntos de vista que incitan a la reflexión, ya que, cuando no tiene la razón, al menos tiene razones. La lectura exhaustiva de sus letras quizá nos conduzca a la desazón, pero eso es lo mínimo que se produce al empatizar con lo que Nacho Vegas vierte en sus estrofas.
Respecto a su música, hay de todo, desde los riffs poderosos de "Perdimos el Control" -me relamo imaginando una versión por parte de Iván Ferreiro- hasta la acústica intimista de "Ocho y medio" -que puede recordar a lo mejor de Leonard Cohen- pasando por otras notables como "Miss Carrusel" o "El hombre que casi conocio a Michi Panero". Es asombrosa la cantidad de canciones de seis minutos que puede meter en este doble CD, sin cansar a quien lo escucha: siempre hay algo que oir y que escuchar.
Un disco imprescindible para los que gustan de la música con contenido.
Este Vegas es un tipo con estilo, algunos dirán que un perdedor con clase, un yonki culto, o lo que sea, pero un autor con mayúsculas, un escritor coherente, aún con esa voz que, si bien no es poderosa en ciertos momentos, no desentona con su música y con sus letras. Y son las letras el punto fuerte de Nacho Vegas, un músico "leído y escribido" con mucha vida que contar y con un punto de vista un tanto pasado de vueltas: "¿No veis que yo le rezo a un Dios que me prometió que cuando esto acabe no habrá nada más?". Todas sus letras ofrecen bien historias interesantes o bien puntos de vista que incitan a la reflexión, ya que, cuando no tiene la razón, al menos tiene razones. La lectura exhaustiva de sus letras quizá nos conduzca a la desazón, pero eso es lo mínimo que se produce al empatizar con lo que Nacho Vegas vierte en sus estrofas.
Respecto a su música, hay de todo, desde los riffs poderosos de "Perdimos el Control" -me relamo imaginando una versión por parte de Iván Ferreiro- hasta la acústica intimista de "Ocho y medio" -que puede recordar a lo mejor de Leonard Cohen- pasando por otras notables como "Miss Carrusel" o "El hombre que casi conocio a Michi Panero". Es asombrosa la cantidad de canciones de seis minutos que puede meter en este doble CD, sin cansar a quien lo escucha: siempre hay algo que oir y que escuchar.
Un disco imprescindible para los que gustan de la música con contenido.
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